POR QUÉ 50 SOMBRAS DE GREY ES PARA FRÍGIDAS

Mi querido lector:

Resulta que por ser una pervertida siempre me hacen a cada nueva conversación la clásica pregunta: “¿Qué opinas de 50 sombras de Grey?”, así que he decidido redactar este artículo con el fin de darle el link a cada persona que me lo pregunte. ¿Que qué opino sobre 50 sombras de Grey? Pues opino que es una película para frígidas, para puritanas que se escandalizan por pronunciar la palabra “teta” o cosas por el estilo.

He aquí mis argumentos:

  1. BDSM low-cost: La película nos vende que se trata de una relación amo-sumisa, pero realmente es sexo vainilla que mete algún elemento que “debería” escandalizarnos. Es decir, realmente se trasluce un puritanismo tremendo porque la película da por hecho que por atarle las manos como fantasía a la chica deberías desmayarte. Me recuerda a esas señoras que se sonrojan por hablar sobre qué marca de bragas compran. Un wannabe de tórrido que te vende que va a adentrarte en las alcantarillas del ser humano y sólo te lleva a una cafetería para contarte fantasmagorías. Un insulto compararla con Historia de O, El Imperio de los Sentidos o Portero de Noche.
  2. Falseamiento moralista del BDSM: La película se pasa el tiempo hablando sobre culpabilidad, lo bueno y lo malo con un afán señalizador insoportable. Finalmente, el mensaje que da es que los practicantes de BDSM somos enfermos o algo por el estilo, cuando el largometraje ni siquiera roza de casualidad la realidad interna del sadomasoquismo, tratándolo de forma infantil, simple y altanera. Una relación BDSM implica ahondar inmensamente en la realidad del otro, comprenderle al máximo posible y establecer una confianza muy grande que sólo puede obtenerse con el tiempo, sin embargo, 50 sombras de Grey lo vende como si fuera snobismo para tarados.
  3. Pretende darnos lecciones: Esto me toca especialmente las narices. La trilogía va de cómo una mujer sometida por un prepotente termina haciendo que el tipo haga el misionero. Es decir: mujer piadosa y misericorde tras numerosas tribulaciones logra que el hombre que había perdido el rumbo pudiera tener una vida casta y virtuosa. ¡Y lo venden como una revolución sexual! Señores, esto es puritanismo absoluto. No logro encontrar la diferencia entre quienes defienden que esta película es una revolución y las señoras de misa y mantillo de antaño.

Y por eso, 50 sombras de Grey NO es una película sobre BDSM, sino sobre una relación tóxica vainilla.

Un cordial saludo, mi delicado lector.

Espero que le haya interesado mi visión de este filme.

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Redactado por: Rosa de Armas.

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