EL HOMBRE QUE LE NEGO EL SALUDO A HITLER

EL HOMBRE QUE LE NEGÓ EL SALUDO A HITLER
13 de junio de 1936, Hamburgo. En este día, el partido Nazi celebró la botadura de un nuevo barco escuela en los astilleros de Blohm + Voss. En el acontecimiento asistieron centenares de trabajadores que vitoreaban a Hitler y hacían el saludo nazi. Todos, no; un hombre se cruzó de brazos y se negó a saludar. Ese hombre se llamaba August Landmesser. Hoy hablaremos de este hombre que pasó a la Historia pero que, paradójicamente, pocos conocen.
August Landmesser nació en la población alemana de Pinneberg un 24 de mayo de 1910. Con 21 años, el joven August se afilió al partido Nacionalsocialista Obrero Alemán posiblemente más por asegurarse un trabajo que por convicción política ya que, dos años después, en 1933, conoció a Irma Eckler. El problema era que Irma era judía.
A pesar de vivir en un estado donde el régimen era antisemita, August e Irma mantuvieron una relación amorosa y al final se unieron en matrimonio en 1935. Esta unión se tuvo que hacer de manera simbólica ya que se habían aprobado las Leyes de Nuremberg ese mismo año; las leyes raciales que los nazis promulgaron para, entre otras coses, prohibir los matrimonios entre alemanes y judíos. El 1935 fue un punto de inflexión en la vida de August Landmesser ya que fue expulsado el partido nazi en cuanto se supo de su unión con una judía y, a la vez, tuvo su primera hija con Irma, Ingrid. En 1936, acabó de exponerse como opositor del régimen con la foto, la cual sería su sentencia.
En 1937, viendo la clara deriva autoritaria que sufría Alemania, August Landmesser quiso huir junto a su esposa e hija hacia Dinamarca, pero fueron detenidos en la frontera y el hombre fue juzgado en virtud de las leyes raciales y absuelto en 1938, pero tras negarse a separarse de su mujer embarazada de su segunda hija, August fue enviado a un campo de concentración durante 3 años. Por su parte, Irma Eckler fue llevada a otro campo de concentración con su hija Ingrid y, allí dio a luz a la segunda hija de la pareja, Irene. Por desgracia, Irma fue separada de sus hijas y enviada a un campo de exterminio y nada más se supo de ella. Las niñas también fueron separadas: Ingrid se quedó con su abuela materna e Irene fue llevada a un orfanato y adoptada por una nueva familia.
En 1941, Landmesser salió del campo de concentración tras 3 años, pero jamás supo nada de sus hijas o esposa. Finalmente, August fue reclutado y enviado al frente y jamás se supo nada de él hasta 1991, cuando su hija Irene lo identificó y recuperó su trágica, pero valiente historia.

Carlos Llanas