PELIGROS DEL POPULISMO: DEFENDER LAS INSTITUCIONES ES DEFENDER LA DEMOCRACIA

Peligros del populismo: Defender las Instituciones es defender nuestra democracia

La terrible obsesión de Donald Trump con el supuesto fraude electoral derivado de las pasadas elecciones estadounidenses ha traspasado las fronteras democráticas.
En primer lugar, bien es sabido que forcejear con los cuerpos y fuerzas de seguridad no es de recibo, de hecho, esto se ha demostrado con las consecuencias que está teniendo este asalto al Capitolio, suspendiendo temporalmente las sesiones de las dos cámaras y teniendo que evacuar a los legisladores.
Sin embargo, sigue siendo inadmisible que, en una gran democracia, se rechace el fin de un mandato sin que ello implique una transición ordenada. Llegados a este punto, no se puede negar la culpa principal del individuo populista-autoritario que alentó estos hechos, hablamos del mismo expresidente electo, Donald Trump. Por el momento, las cifras nos muestran al menos cuatro muertos, cincuenta y dos detenidos y catorce policías heridos durante este lamentable episodio.
En segundo lugar, cabe destacar que inicialmente nos encontramos con el discurso ante la Casa Blanca de Trump denunciando su derrota inaceptable, además de tres tweets de semejante individuo censurados, en mi opinión, bien censurados en esta ocasión por la red social Twitter, ya que incitaba la crispación de los ciudadanos estadounidenses intoxicados por las consecuencias exacerbadas del populismo y mientras se violaba lo estipulado en la política de integridad cívica, entre otras.
Por otro lado, también observamos censuras en las redes sociales Facebook y Snapchat -como principales y poderosos instrumentos comunicativos- muy frecuentadas por el que consideramos protagonista de la primera situación caótica del 2021. Por tanto, este nuevo año viene marcado por un toque de queda en EEUU muy necesario, dados los altercados y la violencia generada. Un toque de queda, que difícilmente se respeta por los manifestantes, los cuales deciden seguir peleando por una falsa victoria Trumpista y altamente populista.
Ya que se está “tocando” el tema populista me gustaría plantear cómo afecta esta doctrina al ciudadano. En lugar de entrar en un extenso debate cargado de controversias sobre si el populismo es o no una ideología como tal, prefiero centrarme en las repercusiones que tiene el catalogarlo como “tendencia política” una vez defendidos los intereses no satisfechos del ciudadano, pero haciéndolo de una forma característica, es decir, identificando a una élite que se opone a estas demandas del pueblo. Esto supone un peligro para la democracia representativa, ya que observamos que el populismo también parte de la soberanía popular, significando que la competencia electoral puede verse afectada, produciendo la pérdida de confianza en el presidente electo Joe Biden, consecuencia de la demagogia y de las acciones políticamente incorrectas del republicano en cuestión.
Consecuentemente, agitar las masas y desvirtuar la verdad después de perder unas elecciones no es una vía legítima ni mucho menos democrática de conservar el poder. En política, además de ganar y perder, hay que saber medir los límites, no habiendo justificación alguna para las repercusiones negativas del populismo en dicho país democrático.
Finalmente, creo que es importante apelar a la responsabilidad -respetar siempre los límites- y al apoyo de la democracia de todos los líderes políticos en todos los países del mundo, empezando por el presidente de España, Pedro Sánchez, siendo menos hipócrita en sus tweets y comenzando a poner en práctica la democracia que en teoría defiende. En mi opinión, la repercusión de los hechos en la comunidad internacional ha sido fuerte, pero esto debe servirnos para defender con mucha más fuerza las instituciones y, consecuentemente, nuestra democracia.

Elena Romero Mateos