*Me enseñaste*

Tu me enseñaste a ver más alla de las palabras en cada mirada.

Me enseñaste a ser generoso y solidario con los demás sin esperar nada a cambio.

Me enseñaste a no juzgar a las personas por sus apariencias o su color de piel.

Me enseñaste a valorar cada sonrisa con la dulzura, sentir cada caricias, a reírme con el encanto de tu voz.

Todo lo que aprendí de ti nunca lo voy a olvidar.

Me enseñaste que en los momentos difíciles siempre  hay esperanza, para levantarse y golpear con más fuerza, porque como tú dices lo mejor está por llegar.

A que hay que pedir menos para dar más.

Me enseñaste a caminar y luchar en esta vida y a no detenerme ni rendirme jamás.

Me enseñaste a volar sin alas a través de la imaginación.

Me enseñaste a jugar e imaginar con el sonido de la lluvia aunque no llueva y haya sequía.

Me enseñaste a creer y a luchar por mis sueños.

Me enseñaste a que jamás se hace tarde para luchar por ellos.

Me enseñaste a conocerme más a mi mismo.

Me ensañaste que cada problema tiene su solución.

Jamás podré olvidar tus palabras en los  momentos difíciles a lo largo de mi vida.

Me enseñaste a no ser tan egoísta,
a no creer que todo es bueno, a que siempre no se tiene la razón,
a que discutir no siempre es malo y a veces cura el corazón.

Me enseñaste que el amor de una madre es verdadero y algo más que una caricia. Algo más que un deseo, algo más que un beso.

Me enseñaste a ver la vida desde otra perspectiva.

Me enseñaste  que cuando se cierra otra puerta otras se abren.

Me enseñaste a no dudar de mi y a no tener miedo a caerme, a que siempre me levante.

¡Todo esto lo aprendí de ti! Aprendí a amarte, de manera incondicional para siempre.

Samuel Gutiérrez Manzanares.