ROLAND-GARROS. LA HISTORIA DETRÁS DEL HÉROE.

Cada año, en la ciudad de París se celebra el Abierto de Francia. La capital francesa ha acogido este evento deportivo por casi un siglo, teniendo lugar por primera vez en el año 1925. Esta competición es más conocida como Roland-Garros, y de hecho, el estadio en el que se disputa tiene el mismo nombre. Tratándose de un torneo de tenis, uno podría pensar que fue nombrado así en honor a un gran tenista. Nada más alejado de la realidad… Les sorprenderá saber que el hombre que da nombre a este evento deportivo no fue un tenista, sino un piloto francés durante la Primera Guerra Mundial. Se estarán preguntando qué relación debe haber entre el tenis y un aviador de la Gran Guerra. La respuesta la encontrarán a continuación…

Eugéne Adrien Roland Georges Garros nació en la isla de La Reunión en 1888. Garros ya se dedicaba a la aviación antes de la guerra. Comenzó en 1909. Tras ver la Grande Semaine d’Aviation de la Champagne, una competición entre pilotos, Roland supo que quería dedicarse al mundo de la aviación. En 1911 quedó segundo en el Circuito de Europa, una carrera de aviones de 1.600 km que abarcaba gran parte del territorio francés. En septiembre de ese mismo año, el piloto estableció un record de altitud de 3.950 m. Al año siguiente, ese record sería batido por el aviador austriaco Philipp von Blaschke con un vuelo a 4.360 m de altura, para ser batido poco después por Garros, alzándose hasta los 5.610 m. En 1913, surcando los cielos sobre un monoplano Morane-Saulnier, realizó el primer vuelo sin escalas a través del Mar Mediterráneo. En 1914, tras el estallido de la Gran Guerra, se alistó en el ejército francés.

Durante la Primera Guerra Mundial, Garros ayudó a diseñar un sistema que permitiera a los pilotos utilizar ametralladoras para derribar aviones enemigos (por aquel entonces, los aviadores estaban armados únicamente con un revólver). Lo implementó en su avión, y durante la contienda consiguió derribar a cuatro aviones enemigos. Esta cifra puede parecer bastante pequeña si las comparamos con las 80 bajas de Manfred von Richtofen, más conocido como el Barón Rojo, o con las 75 del francés René Fonck, considerado el mejor piloto de los Aliados, pero hay que considerar que Garros era un pionero de la aviación, y es considerado por muchos como uno de los primeros pilotos de combate.

En 1915, tras recibir daños en su aeroplano, se vio obligado a aterrizar tras las líneas enemigas, donde sería más tarde capturado y llevado a un campo de prisioneros. Una vez en cautiverio, Garros memorizó todo lo que había visto, desde el lugar del aterrizaje hasta donde lo tenían prisionero. Campamentos, búnkeres, líneas de comunicación… Información que fuera útil para el devenir de la guerra. Memorizó las coordenadas y buscó una forma de hacerlas llegar a los altos mandos franceses.
Según la Convención de Ginebra, los prisioneros tenían el derecho de practicar un deporte como pasatiempo. Roland escogió el tenis. Escribió una carta dirigiéndose a su familia, a sabiendas de que los alemanes la leerían antes de enviarla. Preguntó a sus captores si podía enviar unas raquetas de tenis a sus familiares, como muestra de que estaba bien en aquel campo de prisioneros. Los alemanes accedieron, sin saber lo que Garros estaba tramando. Tomó la raqueta, y dentro del mango de ésta introdujo un par de planos dibujados por él, en los que señalaba las coordenadas memorizadas. Aquellos mapas terminarían en manos de los altos mandos franceses.

En 1918 consiguió escapar del campo de prisioneros. Ataviado con un traje de oficial alemán que él mismo había hecho a partir de unas sábanas negras, salió del campo y partió hacia París. Allí fue recibido como un auténtico héroe, pues la información que facilitó a los Aliados fue de gran utilidad.

A tan solo meses de terminar la Primera Guerra Mundial, Garros decidió volver a los cielos sobre un biplano SPAD. El 5 de octubre de 1918, a poco más de un mes de terminar la contienda, fue derribado sobre Vouziers, Francia, donde sería posteriormente enterrado. Después de su muerte, fue condecorado con el grado de Oficial de la Legión de Honor, la mayor condecoración francesa. Resulta que el hombre a cargo de la construcción del estadio que acogería el Abierto de Francia fue un piloto francés, y un muy buen amigo de Roland Garros, e insistió en que el estadio llevara su nombre. Más tarde, se conocería así a la competición que tiene lugar en él.

Uman Muhammaad Murakami