Andrés Calamaro: “El disco suena a Bill Evans para las masas”

Andrés Calamaro: “El disco suena a Bill Evans para las masas”

Alguien dijo, no recuerdo ya quién, que Andrés Calamaro no es solo una leyenda viva, sino un puente cultural entre las dos orillas hispanohablantes del Atlántico.

Si la historia del rock en castellano es un grito que dice “rompan todo”, el Calamaro maduro parece volcado en coser con cariño nuestras tradiciones sonoras populares.

Por eso en Dios los cría (Universal, 2021) se suceden con máxima naturalidad la elegancia de Julio Iglesias y el registro cotidiano de Julieta Venegas, las guitarras intensas y el sonido acariciante de la cumbia, el rajo ‘stoniano’ de Leiva y la voz medicinal de Milton Nascimento, entre otros nombres verdaderamente grandes (del flamenco, Vicente Amigo y Niño Josele).

Quien se sumerja en la escucha de este álbum de duetos terminará deseando una secuela, titulada Y ellos se juntan.

Vozpópuli entrevistó a Calamaro, optando por las cuestiones cien por cien musicales, ni políticas ni tóxicas, válganos la redundancia.

Pregunta: Lo primero que destaca en la parte instrumental del disco son los espléndidos arreglos de piano de Germán Wiedemer. ¿De dónde salen?

Respuesta: Los arreglos estaban dispuestos por y para la gira Licencia Para Cantar que hizo pie en España hace cuatro años, luego de Romaphonic Sessions (2016). Inmersos en la gira con trío, llamamos a Carlos Narea para hacer foco en un álbum de quince duetos y combinaciones. Si el sonido y el arreglo estaban pautados, Narea les dio continuidad y cuerpo de disco grande; un disco para entendidos en el tiempo de los malos entendidos.

El tono general de ‘Dios los cría’ transmite cercanía y la calidez, como si hubiera renunciado a la épica rockera para acercarse a un registro más popular. Suena cada menos Bob Dylan y más Juan Gabriel.

No lo sé, no estoy muy puesto en el arte de Juan Gabriel. Nos conocimos en México para grabar pero le he escuchado muy poco. No tengo cultura melódica. El disco me suena a Bill Evans para las masas. Podría sonar dylaniano con agregado de guitarras, luego puedo cantar de varias maneras distintas, soy versátil en el estudio. Cantante de laboratorio. El Divo estaba en otra categoría.

El álbum se cierra con ‘Paloma’, que también era el broche de su gira ‘El regreso’ (2005). ¿Qué hace a este himno propicio para echar el telón?

Quizás una épica que trastoca la melancolía en euforia, y empata con la forma de vivir los conciertos en América Latina, un ritual que nada tiene que envidiarle al fútbol. ‘Paloma’ nunca sonó en la radio, ni tiene vídeo, ni fue sencillo ni complicada. Nadie apostó por ‘Paloma’, que voló con las alas rotas. ¡Lo de siempre! Esta versión, despojada de guitarras y batería, se desafía a sí misma mostrando otro costado, la otra mejilla.

Los duetos se han vuelto algo casi obligatorio para los superventas de alto nivel. Me gustaría saber con qué metáfora relaciona este formato: ¿es más parecido a bailar con el otro cantante? ¿A cocinar a cuatro manos? ¿A emborracharse juntos?

Creo que no existen los superventas desde hace veinte años. Grabamos como grabamos siempre, solos y con un micrófono. Somos dos personas bailando despegadas. Que es bailar.

Me parecen especialmente emocionantes las canciones que comparte con artistas femeninas, quizá porque hasta ahora ha sido más habitual escucharle cantar con hombres. ¿Hay algo diferente en un dueto con una mujer?

Solo cuestiones tonales, técnicas… Elegir acordes donde ambos cantantes se encuentren cómodos para cundir. En este caso, el del disco, las canciones estaban grabadas (en su tono) antes de encontrar cantantes, entonces cada artista las ha resuelto a su manera. Julieta transmuta la melodía como hubiera hecho yo, encuentra recovecos para el canto y las armonías; Mon sube una octava por encima mío y lo borda, y Lila canta notas parecidas a las mías, en la misma octava pero diferente y muy en su estilo embrujado. Tres formas distintas y personales. Tres de las mejores cantantes en este idioma.

Si encendemos la radio en 2021, la mayoría de las canciones hablan sobre sobredosis de placer (físico, amoroso, sexual). El repertorio de este disco, en cambio, trata más sobre vulnerabilidad. Ahora triunfa lo acelerado y lo suyo es cada vez más reposado.

No sabía que se vendían discos, en mi imaginación todo es virtual e inexplicable. ‘Dios los cría’ tampoco es el álbum más reciente de los nuestros, está grabado dos años antes de ‘Cargar la suerte’ (2018), no constituye un testamento o declaración de principios definitiva. Reposado es el tequila, puedo adaptarme a otros estilos, velocidades, texturas y géneros. Jugando de local o de visitante. ‘Dios los cría’ es el sonido del período 2016 a 2018.

Escuchando ‘Bohemio’ pensaba en la cantidad de canciones suyas que Julio Iglesias podría cantar sin salirse de su registro, para mí las más obvias son ‘Flaca’ y ‘Negrita’. ¿Cómo describiría el terreno artístico que comparten?

Casi todos nuestros versos tienen algo incómodo o no adecuado para un cantante clásico como Julio Iglesias. Creo que ‘Bohemio’ le queda como un guante, la letra y la melodía. Ahora compartimos más cosas porque me he convertido en cantante por cansancio y autor por necesidad. Mancomunados (estamos) en la amistad, la gratitud y el respeto. Decimos lo que queremos aunque consista en pisar charcos sin ahogarnos. Julio Iglesias es un tesoro de persona y cantante.

No podemos manipular fechas porque son treinta. Es imposible tocar en el Festival de la Morcilla de Burgos si no abrochamos primero todas las fechas, que son treinta incluyendo el Olympia de París, Londres, Berlín, Ámsterdam, Milán, festivales y gira en México, Colombia, el Palacio de deportes, Perú y América Central. No somos artistas de cabotaje que puedan improvisar una gira de verano colgados de dos o tres ayuntamientos, hacemos giras de dos años. Ahora son las fechas que nos manejan a nosotros, que apenas si tenemos prisa.

Vozpópuli