¿FUE UNA MANZANA? FALSAS VERDADES DEL MITO DE LA CREACIÓN

¿FUE UNA MANZANA? FALSAS VERDADES DEL MITO DE LA CREACIÓN

A los que hemos hecho clase de Religión en la escuela o a quienes han hecho Catequesis para la Comunión, uno de los temas básicos a aprender son los capítulos más relevantes de la Biblia y ¿qué capítulo más relevante puede haber en el Libro de Dios que no sea el Génesis y el Mito de la creación? Se da por hecho que Adán, empujado por Eva, se comió la fruta prohibida, una manzana, y que Dios, para castigarlos, expulsó al hombre y a la mujer del Paraíso para siempre y condenando al ser humano a deber de ganárselo todo con el sudor de la frente.

Dejando de lado como el mito demonizó a la mujer, nos damos cuenta de que este nos dio otra falsa verdad, simple, pero que, de la misma manera que a un lingüista le puede doler ver escrito “a ver” en vez de “haber”, a los historiadores también nos duele ver como se cree que la fruta prohibida que comió Adán fue una manzana. ¿Y si no fue esa la fruta que se comió?

 

El origen del error

Básicamente, este lío lo empezó a gestar el papa Dámaso I en el siglo II d.C. Algunos registros dicen que hacia el año 382, este papa de origen portugués vio la necesidad de luchar contra el arrianismo, la otra rama del cristianismo imperante en la época. La medida más importante que tomó fue la de unificar todos los textos bíblicos en un solo libro y traducir la Biblia original, escrita en hebreo, al latín.

Esta tarea le fue concebida a su secretario Jerónimo de Estridón, canonizado como San Jerónimo. Jerónimo tardó quince años en recopilar y traducir los textos sagrados en lo que sería conocida como La Vulgata.

Y ¿De dónde sacó San Jerónimo lo de la manzana? Jerónimo de Estridón tardó tanto tiempo en acabar su tarea por el simple inconveniente de que él no tenía ni idea de hebreo y, por lo tanto, no estaba preparado para hacer una traducción correcta de los textos hebreos al latín.

Según el Génesis, Dios prohibió a Adán y a Eva comer del árbol “scientiae boni et mali” (de la ciencia del bien y del mal). La confusión viene con los términos mali y malus. Es decir: la palabra mali (mal) fue traducida como malus (que viene de la palabra malum) que vendría a ser manzana. Por otra parte, el término malus se puede equiparar a la palabra hebrea pri (árbol que da fruto). Con todo esto, Jerónimo dio por hecho de que el árbol era un manzano.

Repercusiones

Entonces, la pregunta es clara: ¿Qué se comió Adán para que Dios se cabreara tanto como para condenar a la humanidad a pasar penurias? La respuesta es fácil: no se sabe. Es así. Hay diferentes opiniones al respeto. Unos dicen que el fruto era una uva, otros dicen que fue un dátil, otros que un higo… No se sabe del cierto. Hasta la revisión de la Biblia ordenada por el papa Juan Pablo II en 1979, la primera revisión del Libro sagrado desde Dámaso I, la Iglesia Católica no reconoció el error de traducción.

Como vemos, una confusión de palabras tan simple como fue confundir mal por manzana cambió el rumbo de la Historia para siempre. Una vez más se demuestra que son los pequeños gestos los que pueden producir grandes cambios.

 

Carlos Llanas

@carlosllanas_
@rincondhistoria