LAS 7 MARAVILLAS DEL MUNDO ANTIGUO

LAS 7 MARAVILLAS DEL MUNDO ANTIGUO

Es fascinante la necesidad que tiene el ser humano de clasificarlo todo. Una de las clasificaciones más recurrentes de los humanos ha sido buscar los monumentos u obras más bonitas e impresionantes jamás hechas por él.

Ya desde el siglo II aC con el poeta griego Antípatro de Sidón se han buscado esas grandes mega estructuras que denominó las 7 maravillas del mundo. Hoy os traigo la lista que Antípatro hizo y que sirvió para identificar lo que se denominó las 7 mega estructuras más impresionantes y bellas del Mundo antiguo.

 

La maravilla más antigua y la única que sigue en pie

Empezamos esta lista con la maravilla que tiene más años y, paradójicamente, la única que aún sigue existiendo. Nos referimos a la Gran pirámide de Guiza, en Egipto.
Cerca de El Cairo se levantan tres grandes pirámides: la del faraón Kefrén, la del faraón Micerinos y la del faraón Képos.

La más antigua, la más grande y la primera maravilla que destacaremos de esta lista es la de Kéops. El faraón de la cuarta dinastía, el faraón Kéops quería seguir la tradición de sus predecesores y quería construir una pirámide que le sirviera de tumba cuando tuviera que reunirse con Ra, Anubis y compañía.

Pero no quería seguir la tradición solo, quería superar a las pirámides anteriores y ordenó, en el año 2570 aC aprox., la construcción de una pirámide con más de 2 millones de bloques de piedra de más de 2 toneladas de peso cada piedra.

Tras años de obras, el monumento de 146 metros de altura se acabó. La pirámide de Kéops se cubrió con una capa de caliza que le daba un color blanquizco que resaltaba su belleza con el Sol y estaba rematada con una pirámide de oro en la punta.

La capa de caliza blanca se ha perdido por el tiempo y la punta de oro desapareció, reduciendo ligeramente la altura de la mega estructura. Durante 4.000 años, la Gran Pirámide de Guiza fue la construcción humana más alta del mundo hasta la construcción de la catedral de Lincoln, en Reino Unido, que mide 160 metros.

 

La gran tumba del sátrapa

Seguimos con las grandes construcciones funerarias presentando el mausoleo de Halicarnaso.

En el 377 aC, la costa oeste de la actual Turquía estaba en manos del imperio persa. En una de sus regiones, la de Caria, vivía el sátrapa Mausolo con su esposa y hermana Artemisia II en la ciudad de Halicarnaso, la actual Bodrum.

Mausolo fue un sátrapa (gobernador) muy poderoso y ordenó llevar a cabo grandes construcciones a la ciudad. A Mausolo se le subió a la cabeza su poder y, de la misma manera que le pasó a Kéops, este quiso construirse un gran monumento funerario para ser recordado.

Para llevar a cabo esta obra, Artemisia contrató a los arquitectos Sátiro de Paros y a Piteo. También contrató a los mejores escultores griegos de la época para que tallaran esculturas para colocarlas en el monumento. Mausolo jamás vería su mausoleo, de aquí viene la palabra, acabado ya que moriría al poco tiempo de empezar su construcción en el año 353 aC.

Este gran edificio de unos 50 metros de altura contaba con una base cuadrangular de 19 metros de altura; un teron o parte central formada por 36 columnas jónicas, otras tantas esculturas y numerosos relieves, y una pirámide con 24 escalones en la parte superior, coronada por una escultura de mármol y de bronce que era una cuadriga con unas figuras de Mausolo y Artemisa II. Esta mega construcción estaría en pie hasta los terremotos de 1402 y 1406.

 

Iluminando las costas de Alejandría

La siguiente maravilla del Mundo antiguo es el Faro de Alejandría. Entre los años 285 y 247 aC, el faraón Ptolomeo II Filadelfo le mandó construir, al parecer, al arquitecto Sóstrato de Cnido una torre que iluminara el camino a los barcos que entraban en la bahía de Alejandría.

Esta construcción, de unos 100 metros de altura, se construyó en la pequeña isla de Faro (de ahí el nombre de “faro” para este tipo de edificios) con una rampa de caracol en su interior y, en lo más alto, con un espejo que reflejara la luz del sol de día y con una gran hoguera para iluminar de noche.

El gran Faro de Alejandría sufriría los terremotos de los años 796, 951, 1303 y 1323; los seísmos producidos los dos últimos años causaron el derrumbamiento de la mega estructura que, por orden de los Mamelucos, sería remplazado por la fortaleza de Qaitbay que sigue en pie en la actualidad.

 

Más grande que el Partenón

 

Aproximadamente en el año 575 aC, el rey Creso de Lidia conquistaba, entre otras polis griegas de la costa oeste de la actual Turquía, la polis de Éfeso. Como parte de su estrategia para ganarse a la gente de estas ciudades recién conquistadas, Creso ordenó construir templos en dichas ciudades y Éfeso no sería la excepción.

El rey mandó construir al arquitecto Quersifrón un templo a Artemisa, la diosa venerada por los efesios.

En el año 547 aC, Lidia fue conquistada por el Imperio persa y Creso murió, pero las obras continuaron y no acabaron hasta un siglo después. Al terminar, el templo de Artemisa o Artemision era una gran construcción que superaba con creces en tamaño al gran templo griego hasta el momento, el Partenón de Atenas: media 114 metros de largo por 54 metros de ancho.

El edificio constaba con 127 columnas que median más de 20 metros de alto y esta gran estructura de mármol blanco era rodeado por grandes jardines que hacían referencia a la divinidad de la naturaleza. En el interior del templo había la escultura de más de 2 metros de altura de madera y adornada de plata y oro de la diosa. Esta estatua se sacaba en procesión una vez al año.

En el año 356 aC, un hombre llamado Eróstrato incendió el templo, que se derrumbó. Este hombre, ni corto ni perezoso, reconoció la autoría de dicho ataque diciendo que lo hizo para pasar a la historia como el hombre que destruyó tal maravilla. A pesar de ser ejecutado y de los intentos de borrar su nombre, Eróstrato consiguió su objetivo. En el 323 aC, el templo fue reconstruido por orden del gran Alejandro Magno y sería destruido de nuevo por los godos en el 265 aC.

 

Una maravilla muy conocida que a lo mejor ni existió

 

Esta maravilla es una de las más conocidas por todos: los Jardines colgantes de Babilonia. Alrededor del año 600 aC, el rey babilónico Nabucodonosor II, conocido bíblicamente por ser el destructor del templo de Jerusalén, mandó a construir estas terrazas elevadas cubiertas por plantas y vegetación para que su esposa Meda Amytis se sintiera como en su casa.

A pesar de lo archiconocidos que son estos jardines, poca gente sabe que quizás jamás existieron tales jardines. La cosa es que las fuentes babilónicas no hacen referencia alguna a dicha obra. La primera referencia que tenemos de ellos es el mismo creador de la lista de las 7 maravillas del Mundo antiguo, Antípatro de Sidón.

La teoría más plausible es que estos jardines colgantes sean los que mandó construir el rey asirio Senaquerib en la ciudad de Nínive en el año 700 aC aproximadamente. Parece ser lo más plausible porque sí que hay menciones asirias que certifican la existencia de estas terrazas con vegetación y porque se sabe que los griegos, como Antípatro, confundían lo asirio con lo babilónico. Sea como fuere, jamás se ha sabido cuál fue la suerte de esta mega estructura: ¿fueron destruidos por los persas?, ¿fueron destruidos por los partos?, ¿desaparecieron por el abandono de la ciudad?

Un coloso que se esfumó

Hasta ahora, las maravillas del Mundo antiguo han sido edificios, pero las dos últimas maravillas son dos grandes esculturas del tamaño de edificios. Empezamos por el Coloso de Rodas.

El Coloso fue una escultura, con un armazón de hierro y rodeada de placas de bronce, construida entre los años 294 y 282 aC en la polis griega de Rodas.

Esta estatua en honor del dios del sol, Helios, fue un mandato de la ciudad griega al escultor Cares de Lindos para conmemorar la victoria de la ciudad sobre las tropas de Demetrio Poliorcetes en el marco de las Guerras de los Diádocos que se produjo entre los antiguos generales de Alejando Magno cuando este murió y estos se repartieron su imperio.

En muchos cuadros y en representaciones pictóricas, el Coloso de Rodas aparece en la boca del puerto de la ciudad con las piernas abiertas o juntas, pero no se sabe del todo. Se cree que la estatua de más de 30 metros de alto y de 70 toneladas de peso estaba con los pies juntos en algún punto alto de la ciudad. Actualmente no queda nada de ella porque en el año 226 aC se derrumbó por un terremoto y sus piezas quedaron abandonadas hasta que los musulmanes que invadieron la isla en el 654 dC, se llevaron sus rastros.

Un dios que se esfumó

Finalmente llegamos a la estatua del Zeus Olímpico de Olimpia. En el año 430 aC, el gran escultor Fídias, autor de la estatua de la diosa Atenea del Partenón de Atenas, presentó para el templo del padre de los dioses olímpicos una estatua, con una estructura interna de madera y rodeada de marfil y oro, de 12 metros de altura sentada. Esta gran escultura, de la que tenemos descripciones detalladas, no se sabe cuál fue su destino tras el incendio del templo en el 425. Hay dos hipótesis: o ardió junto al templo o fue salvada y trasladada al Palacio de Lauso, en Constantinopla; palacio que se incendió en el 475. Por lo tanto, podemos estar casi seguros que se quemó.

 

Pues aquí están lo que para Antípatro de Sidón, entre otros autores del pasado, fueron las 7 maravillas del Mundo antiguo.

 

Carlos Llanas

@carlosllanas_ @rincondhistoria