LAS CALABAZAS EN HALLOWEEN: EL ORIGEN DEL ICONO

LAS CALABAZAS EN HALLOWEEN: EL ORIGEN DEL ICONO

 

Pues llego Halloween o Jabulin (dependiendo de si lo quieres decir bien o por el meme). La tradición anglosajona ha arraigado en nuestro país desde hace años y ya está en aquella fase de coexistencia pacífica con las tradiciones españolas como el Día de Todos los Santos o la Castañada, en Cataluña.

Mucho se habla en estos días previos a la festividad de zombies, brujas, muñecos asesinos, etc., pero poco se habla del icono por antonomasia de Halloween: la calabaza. La cosa es: ¿Por qué se decora? ¿Por qué es el elemento más característico de Halloween una hortaliza a la que se le talla una cara terrorífica? Hoy os vengo a contar su origen y su relación con Halloween.

Del nabo a la calabaza

Para el que no lo sepa, Halloween (contracción inglesa de All Hallows Eve, el nombre verdadero de la Noche de Brujas) es la festividad cristianan que suplantó a la festividad pagana de la festividad de Samhain, el señor de la muerte celta.

En esta fiesta celebrada en las zonas de Irlanda, Escocia, Gales y parte de Francia se festejaba el fin del verano, relacionándolo con la muerte y se creía que ese era el día en que el mundo de los vivos y el mundo de los muertos se conectaba y en el que los espíritus buenos y malos visitaban a los vivos.

La cosa es ¿Dónde surge la tradición de las calabazas usadas como linternas para Halloween? Pues esto tiene origen en Irlanda y lo curioso es que, los paganos, celtas en este caso, no decoraban calabazas; decoraban nabos.

¿Por qué nabos y no calabazas? Muy sencillo: no había calabazas; las calabazas, nombre de origen español, solo se cultivaban en América del Sur. Volviendo a Irlanda, los celtas cogían los nabos y hacían lo mismo que con las calabazas: los vaciaban, los tallaban con formas espectrales y dejaban las linternas en la puerta para ahuyentar a los malos espíritus.

Esta tradición se remonta, a su vez, a una leyenda celta protagonizada por un tal Jack. Según cuenta la leyenda, hace mucho tiempo, existió un hombre llamado Stinky Jack. El tal Jack era un borracho, pero también era muy astuto y mentiroso que engañaba a todo el mundo. Un día, Jack atrapó al Diablo con una cruz e hizo un pacto con él: le dio 10 años más de vida a cambio de su alma; y el Diablo aceptó. Diez años más tarde, el Demonio se encontró con Jack en un campo de manzanos para cobrarse el pacto.

Jack le pidió que antes le diera una manzana y, en ese momento, Jack rodeó al diablo con cruces. Al no poder escapar, el demonio le permitió pedir un deseo más y el astuto borracho le dijo que lo liberaría a cambio de convertirse en el dueño de su propia alma y que jamás pudiera quitársela. El Demonio no tuvo otra opción y aceptó.

Años después, Jack muere y su alma se fue al cielo, pero fue rechazado por todas las cosas malas que hizo en vida. Entonces, el alma de Jack bajó al infierno, pero el Demonio le recordó que su alma solo era suya, que no la podía coger y lo echó del infierno. Al verse solo, de noche y sin poder ir ni al cielo ni al infierno, Jack decidió coger y vaciar un nabo, al que le metió unas brasas del infierno, para convertirlo en una lámpara que le iluminara el camino.

Y esta es la leyenda y el origen de las linternas para iluminar la Noche de Halloween. Ahora toca resolver la gran duda: ¿Qué hizo que se pasara de iluminar con nabos la Noche de los Muertos a iluminarla con calabazas?

El motivo de usar calabazas en vez de nabos como linternas en Halloween se remonta al siglo XIX. En esta época se produjo la gran ola migratoria de población irlandesa a la costa este de los Estados Unidos.

Como ya he comentado, las calabazas tienen su origen en América del Sur, por lo tanto, en esa época, en las antiguas colonias británicas, el cultivo de esta hortaliza ya estaba bastante extendido. El hecho es que los inmigrantes irlandeses vieron que, en su nuevo hogar, no se cultivaban tantos nabos en otoño a diferencia de las calabazas.

Fue entonces cuando, a falta de nabos y a excedente de calabazas, los irlandeses empezaron a tallar calabazas para fabricar sus lámparas para Halloween. Con el paso del tiempo, esta costumbre traída por los irlandeses se acabó convirtiendo en una tradición en Estados Unidos; una tradición que ha llegado hasta nuestros días.

 

Parece increíble las vueltas que puede dar una costumbre. Un día celebras una fiesta religiosa iluminando la Noche de los Difuntos con linternas hechas de nabos a una tradición que se celebra en medio mundo e iluminas la Noche de los Muertos con linternas hechas de calabazas.

 

Carlos Llanas

@carlosllanas_ @rincondhistoria