PROYECTO ATLANTROPA O COMO DRENAR EL MEDITERRANEO

PROYECTO ATLANTROPA O COMO DRENAR EL MEDITERRANEO

Se dice que el hombre es el animal (con permiso del castor) que más capacidad de modificar su entorno tiene.

El ser humano ha cambiado la fisonomía de cordilleras enteras, ha cambiado el curso de ríos, ha transformado zonas de grandes bosques en auténticos desiertos… Pero esto no se compara con la idea de reducir la masa acuática del mar Mediterráneo para unificar los continentes de Europa y África. Hoy os vengo a hablar del proyecto Atlantropa.

La paz mundial por medio de la tecnología

Este proyecto, claramente loco ahora, no obstante tomado en consideración en su momento por algunos estados y hasta por las Naciones Unidas, lo planteó en 1928 un arquitecto alemán que se llamaba Herman Sörgel.

Como sabemos, en 1928, el mundo había sufrido una Guerra mundial y estaba a un año de entrar en una Crisis económica que, a su vez, empalmaría con una segunda guerra mundial. Toda esta situación haría que Sörgel desconfiara de la política para encomendarse a la tecnología para resolver los problemas del mundo.

¿Cómo lograría la paz mundial un arquitecto? La idea de Sörgel era sencilla en teoría, sin embargo, una locura para llevar a cabo. El proyecto Atlantropa, que vio la luz en 1929 en su libro MittelmeerSenkung. Sahara-Bewässerung (Bajar el nivel del Mediterráneo.

Irrigación del Sáhara) consistía en construir una serie de enormes centrales hidroeléctricas en diferentes puntos del mar Mediterráneo para bajar el nivel del mar entre 100 y 200 metros y, de esta manera, unificar los continentes europeo y africano en uno solo.

Las principales centrales hidroeléctricas que propuso construir el arquitecto serian las situadas en el estrecho de Gibraltar y en el estrecho de los Dardanelos. De esta manera se evitaba la entrada de agua del océano Atlántico y del Mar Negro para conseguir el objetivo de bajar el nivel del mar.

Entre Sicilia y Túnez también quería construir una presa para dividir el mar en dos cuencas. Estas centrales hidroeléctricas, aparte de tapones, también deberían ser fuentes de energía para abastecer a Europa y África. Por su parte, las presas de Gibraltar y de Sicilia-Túnez pretendían ser un puente de unión entre los dos continentes por carretera y tren.

Para África, Sörgel también tenía planes: quería construir una serie de presas en el río Congo para crear un par de lagos interiores en el centro del continente africano y, de esta manera, hacer fértiles las zonas más desérticas y modificar el clima para facilitar la vida a los colonos europeos del continente.

Con este proyecto, Sörgel quería acabar con el fuerte desempleo que surgió con la Gran Depresión de los años 30, generar más tierra cultivable y habitable para acabar con las disputas territoriales entre estados y mantener la paz bajo la amenaza de cortar la luz venida de las centrales hidroeléctricas a los países que quisieran entrar en conflicto.

Por suerte, este proyecto, aunque algunos sí que se lo llegaron a mirar, no se llegó a tener en cuenta para llevarlo a cabo. Este plan murió junto a Herman Sörgel en diciembre de 1952.

La concepción de un mundo

Visto desde nuestra óptica actual, el megaproyecto Atlantropa es un despropósito a todos los niveles.

A nivel ecológico, es verdad que la idea de aislar al mar mediterráneo del océano Atlántico de Herman Sörgel tampoco era tan descabellado porque, hace millones de años, ya había ocurrido, pero si se hubieran construido las presas de Gibraltar y de los Dardanelos, el mediterráneo se hubiera convertido en un segundo mar Muerto, un mal ultra salino en el que no podría existir la vida.

Por otra parte, al disminuir el peso de las aguas del mar sobre su terreno volcánico, hubieran causado terremotos y erupciones constantes; sin contar la subida del nivel del mar en otros lugares del mundo.

Por otro lado, a nivel económico, era un proyecto inasumible en la década de los 30 del siglo pasado por culpa de la Gran Depresión que acababa de estallar.

Otra cosa interesante son los conceptos que le sirvieron al arquitecto alemán para llegar a la conclusión de que la Humanidad necesitaba Atlantropa.

Como ya he mencionado, este hombre era alemán y, en aquella época, Alemania fue la cuna de grandes pensadores en todos los campos intelectuales; pensadores que ayudaron a modelar la visión de Sörgel y de otros hombres del momento.

Por ejemplo, la idea de Sörgel de secar parte del Mediterráneo para ganar tierras para cultivar y habitar para acabar con los conflictos territoriales entre países se basan en el término acuñado por el geógrafo alemán Fredrich Ratzel llamado Lebensraum o Espacio Vital; concepto opularizado en los años 30 por Adolf Hitler en su libro Mien Kampf (Mi lucha).

Relacionado con esto, también he comentado que Sörgel quiso modificar el clima africano para mejorar la vida de los colonos europeos.

Esta visión tan colonialista para nosotros es muy entendible a principios del siglo XX porque estamos en el momento álgido del periodo imperialista europeo donde los grandes imperios europeos, como el alemán, tenían sus colonias en África porque consideraban que era una tierra virgen y de su propiedad, tal como se demuestra en el reparto que hicieron en la Conferencia de Berlín de 1885.

¿Y por qué creía Sörgel que las grandes centrales hidroeléctricas que suministrarían energía a Europa y África serian un elemento determinante para mantener una paz duradera entre países? La respuesta es sencilla: hacía unos 20 años del fin de la llamada Guerra de las Corrientes entre Tesla y Edison y la energía eléctrica se consideraba el factor clave para mover el mundo y este hombre pensaba que si se amenazaba a los países con dejarlos sin ese factor clave, estos se portarían bien.

Es verdad que a lo largo de la historia ha habido proyectos faraónicos o simplemente locos, pero he de decir que todavía no he encontrado ningún proyecto ni tan faraónico ni tan loco como el proyecto Atlantropa de Herman Sörgel.

 

Carlos Llanas

@carlosllanas_ @rincondhistoria