LOS PLANES FALLIDES PARA MATAR A HITLER

LOS PLANES FALLIDES PARA MATAR A  HITLER

A los historiadores, a veces, nos gusta dejar de lado estudiar y analizar los hechos que han pasado para hablar de los “y si…”. Hoy me apetece hablar de algo relacionado con uno de los grandes “y si…” de la Historia: “Y si Hitler no hubiera existido?”.

La cosa es que este “y si…” podría haber pasado; hubo haber pasado en hasta 42 ocasiones desde 1932 hasta 1945. No voy a hablar de los 42 porque se haría muy largo, pero sí que os hablaré de los Hoy os vengo a hablar de los intentos de asesinar a Hitler más sonados y documentados.

Un peligro para Alemania

Tras el Putch de la Cervecería o intento de golpe de estado de los Nazis en 1923, muchos ya vieron que aquel austriaco ultraderechista llamado Adolf Hitler era un peligro para Alemania. Este miedo se fue acrecentando con los años y los sucesivos procesos electorales donde el partido Nacionalsocialista iba mejorando sus resultados y su representación en el Parlamento.

En 1932, advirtiendo que Hitler y los suyos podían pasar de segunda a primera fuerza política del país, los contrarios a los Nazis, los comunistas principalmente, llegaron a planificar y a llevar a cabo los 3 primeros intentos de asesinato contra Hitler reconocidos.

Estas tentativas fracasaron y en 1933, el presidente de la república de Weimar nombró canceller a Hitler. Entre 1933 y 1938, el canceller y Führer sufriría más atentados al observar que Alemania pasaba de una democracia a una dictadura. Durante estos años, estos ataques se fueron sofisticando, pero no seria a partir de 1939 cuando estos ataques se irían convirtiendo en peligros reales para la vida de Hitler.

 

Tic tac, Hitler; tic tac

El primer atentado serio contra Hitler, en mi opinión, es el ataque que sufrió el 8 de noviembre de 1939. Ese día, Adolf Hitler estaba citado para dar un discurso conmemorativo del 16º aniversario del fracaso del Putch en una cervecería de Múnich, sin embargo, ese día podría haber sido su último día de vida.

Había un carpintero alemán. De 36 años, llamado Georg Elser. Este hombre vio el peligro que suponía Hitler para Alemania y para Europa tras la ocupación alemana de Checoslovaquia y la anexión de Austria al Reich, el Anschluss.

Este carpintero con conocimientos de mecánica y ebanista sintió la necesidad de acabar con la vida de Hitler de una manera rápida y decidió atentar contra el líder nazi con una bomba casera. El plan de Elser consistía en fabricar una bomba de relojería que colocaría en la cervecería donde Hitler iba a dar su discurso para que, ha una hora marcada, el artefacto explotara y acabara con el dictador.

Durante las semanas previas al evento, el carpintero se coló de noche en el establecimiento para hacer un boquete en la columna que estaría en la espalda de Hitler durante el discurso. Allí escondió el artefacto. Finalmente, Georg Elser hizo una bomba con temporizador para que estallara a las 21:20 de la noche, 20 minutos después del inicio del discurso. También se aseguró de poner el tiempo necesario para poder huir del país.

Y llegó el día; 8 de noviembre de 1939, Múnich.

Estamos en la cervecería Bürgerbräukeller. La sala principal del establecimiento estaba lleno de nazis esperando con ansia el discurso de Hitler. Todo parecía ir según lo planeado, pero surgió un problema inesperado: Hitler adelantó la hora su discurso y lo empiezó a las 20:00.

El discurso duró hasta las 21:07; Hitler se dio su baño de multitudes y se fue. A las 21:20, la bomba de Elser estalla; sin Hitler cerca de ella. En su lugar hubo 8 fallecidos, más de 60 heridos y un edificio en ruinas. El plan había fallado. Para más inri, Elser fue detenido por la GESTAPO en la frontera con Suiza y le incautaron los planos de la bomba, herramientas y una postal de la Bürgerbräukeller. Georg se derrumbó, confesó y fue enviado al campo de Dachau, donde fue ejecutado.

Conspiradores en casa

Tras el inicio de la II Guerra Mundial, el 1 de septiembre de 1939, la vida del Führer no volverá a estar realmente en peligro hasta 1943 cuando, desde el propio ejército alemán surgirá una oposición que conspirará contra él.

Uno de los nombres más reconocidos de esta oposición fue Henning Hermann Robert Karl von Tresckow. Este general, aunque simpatizara con los nazis en los inicios, se fue alejando de estos por lo que estaban haciendo con Alemania y con el ejército. En marzo de 1943, Trescow estaba al mando de la división de infantería del Frente Oriental de la base militar de Smolenks (Rusia).

Hitler iba a visitar la base y el general vio la oportunidad de acabar con el dictador. Con la ayuda de su primo y ayudante de campo, el teniente Fabian von Schlabrendorff, Trescow consiguió 4 bombas lapas. Estos explosivos británicos para explotar puentes eran unas bombas de explosivo plástico que tenían un tubo de cobre que contenía una cápsula con cloruro de cobre que, al romperse, se iba comiendo un hilo de acero que, al romperse también, liberaba un percutor de resorte que golpeaba una cápsula fulminante que hacía estallar la bomba.

El 13 de marzo de 1943, Trescow le dio a un miembro del séquito de Hitler una caja de brandi para que se la lleve a otro general. En esa caja de brandi estaban camufladas las bombas ya activadas para que estallasen en 30 minutos.

Dos horas después, el avión de Hitler llegó a su destino sin problemas. Al recuperar la caja, Schlabrendorff descubrió que las bombas no se habían activado. Se cree que no explotaron porque el frío de la cabina de equipaje y la despresurización del compartimento fastidiaron el mecanismo del resorte.

Treskow no se rindió y le mandó estos artefactos al coronel, Rudolf-Christoph Freiherr von Gersdorff. Este coronel fue elegido para hacerle de guía a Hitler en una exposición de armas soviéticas incautadas en Berlín.

El 21 de marzo de 1943, Hitler visitó el Zeughaus Berlin y, después de pensarlo bien, el coronel tomó la decisión de convertirse en un mártir por el bien de Alemania: se guardó la bomba en su chaqueta para inmolarse junto a Hitler. Al poco de empezar la visita, Hitler, de repente, decidió irse, quizás por la actitud sospechosa de Gersdorff y este tuvo que irse para desactivar la bomba.

Y, finalmente, llegamos al último intento real de asesinar a Hitler y el más conocido por ser llevado al cine: la Operación Valkiria. Al ser la más conocida, no me entenderé. En verano de 1944, el coronel Claus Philipp Maria Justinian Schenk Graf von Stauffenberg, se alió con los conspiradores para acabar con Hitler.

Este coronel estaba al mando de la Operación Valkiria. Este plan estaba diseñado para ser activado en caso de desorden público, pero Stauffenberg lo rediseñó para que el ejército tomara el control del país en caso de que muriera Hitler, la otra parte del plan.

El militar, al tener tan alta responsabilidad, se convirtió en un contacto muy cercano con el dictador, algo que los golpistas querían usar. De esta manera, cuando el 20 de julio de 1944 Stauffenberg fue requerido en la Guarida del Lobo, el cuartel general de Hitler en el Frente Oriental, este coló en el recinto 2 kilos de explosivo plástico. Mientras estaba preparando la bomba, Hitler lo llama y, con las prisas, solo utilizó 1 kilo del explosivo que lo metió en su maleta.

De la misma manera que pasó en la intentona de Trescow, Stauffenberg activa el tubo de cobre para que la bomba estalle en 30 minutos; pero, a diferencia de la intentona del año anterior, esta vez hacía calor y la bomba podía estallar en cualquier momento.

El coronel entró en la sala donde estaba Hitler con sus generales, dejó el maletín disimuladamente y se fue excusándose. Al cabo de unos minutos, el militar vio como se producía una gran explosión mientras abandona el recinto militar. Cuatro de los 20 miembros de la sala de reuniones murieron, no obstante Hitler solamente sale malherido. Tras el fracaso del golpe, los militares golpistas son arrestados y fusilados.

Finalmente, el 30 de abril, Adolf Hitler se suicidaba en su búnker de Berlín con un tiro en la cabeza. Al final, el dictador puso fin a su vida a su manera y después de años de infierno para alemanes, judíos y otros tantos millones de personas en Europa. Si uno de estos intentos; si uno de ellos hubiera funcionado… La historia hubiera sido otra.

Carlos Llanas

@carlosllanas_ @rincondhistoria