27 años sin Goyo

27 años sin Goyo

 

27 años han pasado ya desde ese 23 de enero de 1995 cuando Gregorio Ordóñez, político
del Partido Popular fuera herido mortalmente por la banda terrorista ETA.

Hoy pocos son los que conmemoran esta fecha desde el recogimiento y la tristeza y muchos los que se vanaglorian y festejan este triste suceso. Desde las instituciones se alienta a lo segundo.

Laentrada de ciertos partidos al Congreso o al Senado han llevado a una situación de
discriminación a las víctimas de ETA en la que se recibe a los presos con honor y se
“enmedallan” sus crímenes y sus derramamientos de sangre.

Curiosa situación la de España. Aún quedan cientos de atentados por esclarecer y el dolor
de muchos no ha cicatrizado.

¡ETA NO EXISTE! Gritaba desde la tribuna del Congreso Odón Elorza, parlamentario del
Partido Socialista. Sin embargo no dudaba en referirse a la bancada diestra del hemiciclo
calificándolos como herederos del franquismo.

Entonces podemos llegar a la siguiente conclusión: ETA no existe pero el franquismo sí.
Miguel Ángel Blanco o los cientos y cientos de asesinados o señalados por los etarras no
merecen reparación y justicia.

La lucha constante e incansable de estos políticos y de las fuerzas y cuerpos de seguridad
del Estado y sus muertes no merecen respeto y recuerdo para un PSOE que ha modificado
sus siglas a Partido Sanchista con tal de mantener el poder, rendir pleitesía a la bancada
ultra de Podemos y a proetarras y nacionalistas.

Sin embargo, la población española sigue recordando y luchando contra las trabas que
pone la Kale borroka 2.0, el autodenominado antifascismo que sigue atacando como antaño
al constitucionalismo ya no solo desde la calles del país vasco sino también desde el resto
de España y desde el Parlamento español.

La situación ha cambiado enormemente desde aquella fecha, ETA ya no mata pero aún
seguimos viendo su estela y sus efectos.

La convivencia sigue ciertamente amenaza allá donde impera el nacionalismo identitario y
guardias civiles, políticos y sociedad en general de distinta ideología se mantienen
amenazados ya no bajo el yugo de los violentos atentados sino en forma de acoso,
discriminación y en los casos más extremos de violencia.

Los años oscuros del terrorismo se extinguieron pero aún queda mucho por hacer para
recuperar esa sociedad dividida en dos.

Autor: Juan Javier Sánchez

Twitter: Juanjaviersg