BLOODY MARY: LA HISTORIA DETRÁS DEL CÓCTEL

BLOODY MARY: LA HISTORIA DETRÁS DEL CÓCTEL

El Bloody Mary es un cóctel hecho con vodka, zumo de tomate, zumo de limón, salsa Worcestershire, tabasco, sal, pimienta negra y hielo. Es un cóctel que destaca por su fuerte color rojo. ¿Pero por qué ese nombre? La leyenda más conocida y aceptada es que el nombre proviene de la reina María I de Inglaterra, María “La sanguinaria”. Hoy vamos a hablar de ella y de como se ganó este apodo.

Infancia complicada

María Tudor nació el 18 de febrero de 1516 en Inglaterra. Hija del rey Enrique VIII y la reina Catalina de Aragón, una de las hijas de los Reyes Católicos, fue una niña que tuvo una infancia muy dura. Siendo muy pequeña, sus padres se divorciaron, ya que su padre quería a un heredero varón que Catalina no le dio, la misma María, y este se quería casar con la cortesana Ana Bolena.

Toda esta situación provocó la ruptura de la Monarquía inglesa con Roma y la adopción del protestantismo en forma de la religión anglicana. La pobre María se vio despojada de sus títulos y de su posición en la línea sucesoria en favor de su hermanastra e hija de Ana Bolena, Isabel.

Para colmo, María fue apartada de su madre y solo la vería ya en escasas ocasiones hasta la muerte de ésta en enero de 1536. Tras no poder darle un varón, Ana Bolena acusada y condenada por adulterio, incesto y alta traición. El 19 de mayo de ese año 1536, Ana Bolena fue decapitada.

Tras el fallecimiento de su madre y madrastra en pocos meses, Maria Tudor vería como su padre se casaba su padre con Juana Seymour, su amante. Seymour había sido doncella de la reina Ana. Con esta tercera esposa, Enrique VIII consiguió el heredero varón al trono, Eduardo, en 1537 aunque la reina consorte murió en el parto.

A pesar de tener a su heredero, Eduardo era un niño de salud frágil y, por esa razón, el rey Enrique se casó en tres ocasiones más para asegurarse de tener un heredero sano.

En 1540, se casaría en dos ocasiones: primero, con Ana de Cleves y, luego, con Catalina Howard. Finalmente, en 1541, Enrique se casaría con Catalina Parr. La sexta y última esposa del rey inglés entablo una amistad con Maria hasta tal punto de que esta la convenció para renunciar a su fe católica y a aceptar la fe protestante. Enrique VIII moría en 1547 con solo un heredero, el rey Eduardo VI.

Hacia el trono

Durante el reinado de Eduardo VI, Inglaterra acabó con el proceso de transformación religiosa iniciado por el rey Enrique VIII. En 1547, el rey Eduardo VI tenía 9 años. Por esa razón, su reinado estuvo marcado por una regencia llevada a cabo por un consejo de regencia en el que, la máxima autoridad era el duque de Somerset que era su tío por parte de madre.

Este sería Lord Protector (el jefe de estado) hasta 1550 cuando sería sustituido por el duque de Northumberland que declaró la mayoría de edad del rey Eduardo VI a los 16 años. Eduardo reinaría nada más que 3 años, hasta su muerte en 1553.

Durante estos años convulsos, a María se le arrebataron todas las posibilidades de heredar a su hermano por ser católica hasta tal punto que la nueva reina fue Lady Jane Grey, sobrina segunda del fallecido rey e hija política del duque de Northumberland. Lo único que importaba de ella es que era, de manera indirecta, de la familia real y que era protestante.

Tras enterarse de esta proclamación, María se autoproclamó reina el 10 de julio de 1553. María recibió el apoyo popular porque, las costumbres, dictaban que ella debía suceder a Eduardo VI y no Jane Grey. Jane Grey ha pasado a la posteridad como la “reina de los 9 días”; los 9 días que se tardó en aceptar que María debía ser coronada reina. Esta coronación se produjo el 1 de octubre del mismo año. Tenía 37 años.

Reinado de María I y la Leyenda negra

El reinado de María I de Inglaterra duró unos escasos 5 años. Pero esos 5 años le sirvieron a la reina para labrarse el apodo que da nombre al cóctel Bloody Mary.

Antes de nada, una reina necesita a su rey. Desde muy corta edad, Enrique ya le había estado buscando marido a María. Hasta los 16 años de edad, María pudo haberse casado con Francisco I de Francia y con Carlos I de la Corona hispánica, pero ninguno cuajó.

Finalmente, y siendo reina, María I se buscó la vida y se negoció, sin consultar a sus consejeros privados, un matrimonio con el futuro Felipe II de la Corona hispánica. Era un movimiento perfecto para ella: se casaba con el futuro emperador de medio mundo conocido y futuro gobernante más poderoso de la cristiandad.

Se casaron en Inglaterra en enero de 1554. Las capitulaciones matrimoniales dictaban que ambos gobernantes solo serian la máxima autoridad en sus respectivos reinos y que Felipe seria rey consorte en las Islas y María reina consorte en la Península.

Tras casarse y tener su luna de miel en Inglaterra, María y Felipe presidieron las sesiones del Parlamento inglés que revocaron las leyes religiosas de Enrique VIII y que, por lo tanto, retornaban a Inglaterra a la fe católica.

Esta decisión no gustó ni al pueblo llano ni a la nobleza. Y gustó menos que la reina iniciara una persecución de protestantes en el reino. Alrededor de 300 personas fueron quemadas por herejía. María y Felipe nunca tuvieron heredero, ya que Felipe estuvo largas temporadas estando en campañas militares por Europa y María nunca pisó lo que hoy es España.

El 17 de noviembre de 1558, a los 42 años, María Tudor; María I de Inglaterra murió creyendo que había dejado una Inglaterra católica. Para desgracia de ella, su hermanastra Isabel accedió al trono y reinstauró el protestantismo.

Esto provocaría el inicio de una guerra con la Monarquía hispánica que lo más destacado de ella fue la mal llamada Armada Invencible. Con el Protestantismo de nuevo en Inglaterra, la historiografía anglicana se encargaron de exaltar el periodo de persecución protestante que María I había orquestado para que Maria pasara a ser conocida como María “La Sanguinaria” o Bloody Mary.

Pues esta es la historia que hay detrás del cóctel: una bebida con mucha historia.

Carlos Llanas

@carlosllanas_ @rincondhistoria