CRIMEA: HISTORIA DE UNA PENÍNSULA-PÉNDULO

CRIMEA: HISTORIA DE UNA PENÍNSULA-PÉNDULO

En las últimas semanas, las tensiones entre Estados Unidos y Rusia se han vuelto a sentir por la posibilidad de la entrada de Ucrania a la OTAN y la pérdida de influencia de Rusia sobre la ex república soviética.

Esto ha hecho que se haya creado un clima de posible invasión por parte de Rusia; una invasión que, en cierta manera, ya empezó en 2014 con la anexión rusa de la península de Crimea. Esta zona, a lo largo de la historia, ha ido cambiando de manos por su interesante posición geoestratégica.

Hoy, os vengo a hablar de todos los cambios de nacionalidad y guerras que ha sufrido esta península del mar Negro.

Territorio en disputa

Las primeras noticias que tenemos sobre luchas entre pueblos por este territorio de la costa septentrional del mar Negro son las colonizaciones por parte de griegos, romanos, hunos, bizantinos, godos, eslavos, turquico y mongoles.

Hablando de los mongoles, el territorio fue ocupado entre los siglos XIII y XV por este pueblo asiático gracias a Gengis Khan.

En el siglo XV, los mongoles acaban perdiendo su influencia en el territorio, donde se funda por parte de Haci I Giray, descendiente del mismísimo Gengis Khan, el Kanato de Crimea. Este reino, tan buen punto se funda como reino independiente, pasa a ser reino vasallo del poderoso imperio Otomano.

Campo de batalla

Entre los siglos XV y XVIII, el Kanato de Crimea vivirá en una relativa tranquilidad en la cual irá participando en incursiones y conflictos ordenadas por el Imperio Otomano.

Esta “paz” acabará con la Guerra ruso-turca que se sucedió en la península entre 1768 y 1774. En esta contienda entre el imperio ruso y el imperio otomano, la victoria es para los rusos, los cuales habían sufrido más de un centenar de incursiones donde se fueron llevando centenares de personas.

El reino de Catalina la Grande conquistó la península que pasó a ser un reino vasallo, pero, a la larga, Crimea sería anexionada al imperio. La península fue la Benidorm de las élites rusas a lo largo del siglo XIX.

No pasarían ni 100 años que Crimea sería, de nuevo, campo de batalla. En esta ocasión, la Guerra de Crimea (1853-1856) se sucedería entre el imperio ruso y la coalición de los imperios de Francia, Gran Bretaña, Otomanos y del reino de Piamonte-Cerdeña.

La coalición estaba configurada por los imperios y el reino que temían la expansión rusa que se estaba produciendo. Esta es considerada la primera guerra moderna.

Esta guerra se saldó con la derrota de Rusia y, con el tratado de París de 1856, se puso fin a las aspiraciones expansionistas del imperio ruso. Crimea también fue la gran perdedora: edificios y economía devastada.

Y, por desgracia, en el caso de Crimea, el dicho de “no hay dos sin tres” se cumplió porque, en 1917, con el inicio de la Revolución soviética y la guerra civil rusa, Crimea sería otra vez campo de batalla.

En esta ocasión, Crimea sirvió de refugio para el bando tsarista, el Ejército Blanco. Finalmente, en 1923, con la caída del imperio ruso y la llegada de la Unión Soviética, la península de Crimea pasó a ser la República Socialista Autónoma de Crimea dentro de la URSS.

En el marco de la II Guerra Mundial, la península de Crimea fue ocupada por Alemania, con la ayuda de Rumania, con la idea de controlar los pozos de petróleo de los Urales y el mar Negro y el mar Caspio.

Durante la invasión, los nazis asesinaron a unos 40.000 judíos. Cuando la URSS recuperó la península, y acabada la guerra, Stalin transformó la república autónoma en una óblast o territorio con menos autonomía, expulsó a una parte de la población autóctona por colaboracionistas e incentivó la ocupación del territorio por parte de la población rusa.

Para acabar, en 1954, Nikita Kruschev, sucesor de Stalin, decidió “regalar” la península de Crimea a la República Socialista Soviética de Ucrania por admiración personal. Esta ha sido la situación que ha durado hasta 2014.

Vuelta a la inestabilidad

En 2014 se acabó la frágil paz de Crimea. Entre el noviembre de 2013 y el febrero de 2014, en Ucrania se produce la Revolución de la Dignidad o Euromaidán.

Esta serie de manifestaciones de carácter europeísta buscaban la dimisión del presidente Víktor Yanukóvich por no firmar los acuerdos de asociación con la Unión Europea y por su marcado carácter prorruso.

Finalmente, el 22 de febrero de 2014, Yanukóvich era destituido tras haber huido del país y tras la ocupación opositora de las instituciones en la capital, Kiev.

Durante los días siguientes, Yanukóvich se encontrará en Crimea donde se efectuarán diferentes enfrentamientos entre prorrusos y europeístas, ya que el expresidente tiene una orden de búsqueda y captura emitida por el nuevo parlamento.

Por su parte, Rusia jamás apoyó el nuevo gobierno ucraniano y decidió anexionarse la península de Crimea porque veía peligrar la base naval rusa de Sebastopol, la única salida al mar que tiene Rusia en esta zona de Europa.

Putin decidió aplicar una estrategia sigilosa: envió a soldados de incógnito para que fueran posicionándose dentro de la península. Por otro lado, el Consejo de Crimea, la máxima autoridad de la región, destituyó al primer ministro de Crimea y miembro del partido de Yanukóvich, Anatoli Maguilov, por Serguéi Aksiónov.

El cambio fue a peor: Aksiónov era un nombre de negocios muy amigo de Putin y alguien relacionado con el crimen organizado.

Aksiónov convocó un referéndum no reconocido en la constitución ucraniana, para el 16 de marzo donde se preguntó a la población de la región si querían mantenerse en Ucrania o querían pasar a manos de Rusia.

Con una participación del 83,1 % y dentro de un clima de ciertas irregularidades, el 95,77 % de la gente votó la anexión a Rusia. Tan buen punto se dieron a conocer los resultados, la península de Crimea pasó a ser de facto un territorio más de Rusia. Luego más tarde vendría la ocupación militar de Rusia y hasta hoy.

Como vemos, Europa siempre ha estado un territorio de constantes ocupaciones poblacionales y un tablero de ajedrez geopolítico de primer orden y la península de Crimea ha sido una de sus piezas clave.

Carlos Llanas

@carlosllanas_ @rincondhistoria