MONTEJURRA 76: LA MINI GUERRA CIVIL CARLISTA

MONTEJURRA 76: LA MINI GUERRA CIVIL CARLISTA

El Carlismo es aquel movimiento, político, económico y social que surgió en el siglo XIX a raíz del conflicto dinástico por la coronación de Isabel II como reina de España, sucediendo a su padre Fernando VII, y dejando de lado al hermano de Fernando, Carlos Maria Isidro. Los que apoyaban una monarquía tradicional y autoritaria en la figura de Carlos Maria Isidro se llamaron carlistas.

De todos es sabido que el Carlismo, a pesar de las tres guerras carlistas que hubo, fue un movimiento minoritario en nuestro país centrado en los territorios que, tal como promulgaba el movimiento, debían de mantener sus fueros/leyes como son País Vasco, Navarra o Cataluña.

El Carlismo no tendría mucha más trascendencia hasta la Guerra Civil, cuando, apoyando al bando sublevado, sus batallones conocidos como Requeté ayudaron activamente en la victoria rebelde y la llegada de la dictadura de Franco. Sin embargo, Franco significó el principio del fin para el Carlismo y de su autodestrucción que culminó en los sucesos de Montejurra en 1976.

 

Sobrevivir y divisiones internas

Con Franco, todo parecía indicar que el Carlismo, como todos los movimientos ultranacionalistas que participaron en la guerra, serían recompensados si le ayudaban a ganar la guerra, pero Franco promulgó un Decreto de Unificación en 1937 en la cual se fusionaba Falange Española y la Comunión Tradicionalista, el partido político carlista que había sido minoritario desde su creación en 1868 para crear un partido único bajo el mando de Franco: Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Este movimiento del futuro dictador debilitó mucho al movimiento carlista.

Entre este desplazamiento político y con la muerte del último pretendiente carlista de sangre de Carlos Maria Isidro, el pretendiente Alfonso Carlos, el Carlismo se dividió en ramas que defendían a un familiar carlista para que fuera el pretendiente.

Entre los posibles sucesores estaba el declarado regente del movimiento por Alfonso Carlos antes de morir, Javier de Borbón-Parma. Este opuso mucha resistencia al Decreto de Unificación de 1937 que le valió la expulsión del país por orden de Franco. Desde el extranjero, Javier siguió oponiéndose al régimen y acabó “proclamándose” rey de España a principios de los años 50. Una vez “rey”, en 1955, Javier I cambió de estrategia y pasó de una oposición al régimen a una colaboración con el régimen con la idea de que la dictadura evolucionara hacia una monarquía autoritaria y tradicionalista, con los valores defendidos por el carlismo.

Entre finales de los 50 y mediados de los 60, Javier I inició una campaña en España para dar a conocer a su hijo y heredero Carlos Hugo. La idea era que Carlos Hugo se ganara la confianza de Franco y del pueblo español para ganarse el derecho de ser el futuro rey de España, pero Franco siempre prefirió a Juan Carlos, el hijo del príncipe Juan, hijo de Alfonso XIII.

El 20 de diciembre de 1968, días antes de que nombrara a Juan Carlos futuro rey de España, Franco ordenó la expulsión del país de Javier y Carlos Hugo de Borbón-Parma. Esta expulsión y la designación de Juan Carlos provocaron un auténtico volantazo ideológico en el Carlismo.

¿Carlismo de izquierdas?

Carlos Hugo se sintió despreciado por el Generalísimo. Franco jamás había pensado en apoyar a un pretendiente carlista; los veía como unos minoritarios e intransigentes.

Tras lo sucedido, Carlos Hugo decidió cambiar el rumbo del Carlismo hacia una postura de oposición radical contra el franquismo. Entre 1959 y 1962 se llevó a cabo en Roma el Concilio Vaticano II en el que se debatía el encaje de la Iglesia católica en el mundo moderno. En ese concilio ecuménico, entre otras cuestiones, se aprobó que la Iglesia aceptaba la libertad de culto y tomaba un rumbo más progresista.

Estos aires de modernidad también habían llegado al carlismo, pero, en un principio, Carlos Hugo no lo aceptó. Tras la expulsión del país, el pretendiente carlista decidió liderar este cambio ideológico. Para ser más concretos, Carlos Hugo pretendía pasar de una ideología tradicionalista a una socialista.

Entre 1970 y 1972, el carlismo celebró en la población francesa de Arbonne los llamados Congresos del Pueblo Carlista. En esta asamblea carlista, la dirección de la Comunión Tradicionalista, apoyada por Carlos Hugo, propuso el cambio ideológico del movimiento a posturas democráticas, federalistas y socialistas y también propusieron cambiar el nombre del movimiento y pasarse a llamar Partido Carlista. Esta refundación alarmó a los carlistas tradicionalistas que se fueron alejando del partido y decidieron buscar a una nueva figura que encarnara los “valores auténticos” del Tradicionalismo.

Los tradicionalistas del movimiento carlista se sentían huérfanos con el cambio izquierdista que había tomado Carlos Hugo. De esta forma, ese sector buscó una nueva figura del carlismo y el elegido fue Sixto Enrique de Borbón, el hermano menor de Carlos Hugo. Sixto y sus seguidores, en 1975, decidieron crear un nuevo partido político llamado Comunión Tradicionalista.

Este nombre mostraba las claras intenciones del sector intransigente carlista de recuperar y defender los valores tradicionales del movimiento, esta vez bajo la figura de Sixto Enrique. Tanto el Partido Carlista como la Comunión Tradicionalista “lucharon” por el relato carlista organizando los diferentes actos carlistas que se celebraban desde el final de la guerra civil, como es el caso de Montejurra.

 

Los sucesos de Montejurra

Montejurra es un monte situado en Navarra. En esta montaña, cada primer domingo de mayo, los carlistas celebran una procesión hasta la cima donde se celebra un acto en recuerdo de los requetés muertos en combate durante la guerra civil. Desde su refundación, el Partido Carlista celebró la procesión en recuerdo a los requetés. Este hecho indignaba a los tradicionalistas por considerar que el acto estaba organizado por izquierdistas y marxistas.

Para la procesión de 1976, el Partido Carlista invitó a una veintena de partidos de izquierda. Por su parte, y dentro de esa lucha entre carlistas, la Comunión Tradicionalista convocó un acto paralelo para el mismo día 9 de mayo. Los tradicionalistas, por su parte y en secreto, decidieron organizar un plan para acabar con el sector socialista del carlismo y reforzar la figura de Sixto de Borbón como líder del carlismo.

La Operación Reconquista es el nombre que recibió el operativo organizado por los altos cargos de la Comunión Tradicionalista y miembros veteranos del movimiento que también formaban parte del gobierno franquista.

En este operativo se involucró a la Guardia Civil, a la SECED, el CNI en la actualidad; grupos de mercenarios de ultraderecha y grupos paramilitares antiterroristas. La noche del día 8, los carlistas de Sixto subieron a la cima y acamparon para evitar que los seguidores de Carlos Hugo pudieran subir, mientras que otros tradicionalistas acamparon al pie del monte.

En la explanada del pie del Montejurra, lo que empezó como un intercambio de insultos entre los dos bandos del carlismo acabó a golpes y a disparos donde hubo dos fallecidos. La violencia se desató ante la pasividad de la Policía y de la Guardia Civil, tal como estaba planeado. Los detenidos fueron absueltos gracias a la Ley de Amnistía de 1977 y Sixto Enrique de Borbón fue expulsado de España. Este caso jamás se ha resuelto y el único consuelo de las familias de los dos fallecidos es que, desde 2003, son considerados “víctimas del terrorismo”.

Carlos Llanas

@carlosllanas_ @rincondhistoria